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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Sembrando amor propio

Nunca me había sentido tan bien con unos pantalones como los de trabajar en el jardín. Con múltiples bolsillos a los lados para todas las herramientas, cinturilla regulable y con sitio para un cinturón decente. Así me encontraréis en el jardín botánico. Acompañada de un cubo con aún más artilugios. La guardiana de las plantas está lista para un viernes de trabajo.

Ya llevo casi tres semanas como aprendiz de jardinería y la semana pasada empecé a sentir una gran ligereza en el cuerpo. Un sentimiento de amor propio diferente ha brotado dentro de mí. Fuerte, sólido e irreconocible. Aunque de momento me deslumbra y se hace raro, espero que se quiera quedar conmigo toda la vida. 

Además, tachán... El sol hizo acto de presencia en la comarca donde vivo. Teniendo en cuenta que vivo en la región noruega con más lluvia de este verano, no está nada mal. Tendríais que habernos visto a una colega y a mí por el bosque del jardín. Nos reíamos como locas. Por el buen tiempo. Por la vida. Luego llegamos al departamento de las perennes. Les hicimos un sitio más hermoso arrancando las ortigas y los cardos que las acuciaban. 

Más tarde y mientras sacábamos las patatas de temporada de la tierra, se me acercó una anciana con su teléfono. Me explicó con Google Translate que era una refugiada de Ucraina. Mantuvimos una conversación cálida y bonita. Me dió las gracias por el jardín botánico. Que le da la vida y que es muy importante para ella venir a pasear cada día por aquí. Otra señora, ya jubilada, me contó que había trabajado con plantas toda la vida y me deseó mucha suerte.  Encuentros casuales que valen todo el oro del mundo.

Esta semana he estado de curso teórico dos días para aprender algunas formalidades como nueva empleada. Tenía que estar muy sentada y quieta y escuchar y escuchar... Como en la escuela o en mis anteriores trabajos de oficina. La verdad es que ha sido difícil, pero me han dejado hacer más pausas de lo normal. Por suerte, el trabajo activo será el protagonista en mi nueva vida laboral. 

Hace poco alguien me dijo que la vida no es tan diferente del jardín. Que a veces hay que quitar a las malas hierbas de nuestras vidas para poder respirar. Y otras veces debemos regalarnos un poco de abono. Para florecer mejor y estar realmente con nosotros mismos.  No está nada mal la metáfora.

Hasta la próxima 

domingo, 27 de abril de 2014

Sin prisas

Sin prisas. Disfrutando del momento. Así ha sido nuestro fin de semana. El viernes compramos unas tijeras de podar. Pau ha estado acicalando el jardín con unos pequeños ayudantes muy dispuestos a colaborar en lo que fuera.


También hemos tomado un poco el sol. Los niños se lo han pasado pipa jugando a pelota y con su nueva adquisición. Todo un clásico pero que siempre divierte: ¡Canicas! Con el buen tiempo tampoco ha faltado sesión de barbacoa. Los vaffels del fin de semana ya se han instaurado como tradición familiar.

Ayer fuimos un rato al City Syd y compramos los zapatos de primavera para los chicos (joggesko). Es un sin parar esto del calzado. Botas de invierno, bambas, botas de agua con y sin  borreguillo etc. Como se pasan el día jugando y la climatología no para de cambiar se necesitan realmente.

Hoy hemos bajado al centro, porque se celebraba el día mundial de los niños (Barnas verdendagen) en el ISAK Hemos ido con unos padres de la barnehage y ha sido una tarde fantástica.  

Había muchas actividades para todos los gustos y edades. En nuestro caso, lo que más éxito ha tenido es la rueda cubana. Padres e hijos bailando al compás de la música, tocando los instrumentos y cantando. Si me hubiérais visto por un agujerito...(ejem) También hemos ido a una clase de flamenco. En septiembre empiezan un curso para niños en la ciudad. Es impresionante el interés que despierta la cultura española e hispanoamericana en los noruegos. 

Para acabar no podían faltar las manualidades. Había un montón de material y los niños han disfrutado mucho haciendo sus pequeñas obras de arte.


¡Hasta la próxima!

lunes, 21 de abril de 2014

Pilas recargadas

Punto y final. A unas vacaciones cortas e inolvidables. Esta Pascua ha hecho muy buen tiempo en Trondheim (¡hasta 16ºC y sol!) La visita de mi hermana Carla nos ha recargado las pilas a todos con su alegría. Hemos disfrutado de buenos ratos y excursiones sin prisas.

En el romántico Bakklandet,



La conocida Ringvebukta en Lade,


Y en Sjetnemarka,


Hoy hemos improvisado una búsqueda de huevos de chocolate en el jardín. Tradición importada, pero divertida para los chicos.



Y por supuesto, no ha faltado la Mona. Tradición catalana, compartida con otras comunidades, en el el día de Pascua. Quizás en noruego se podría traducir como "Påskekake". La ha preparado Pau y ya casi se ha acabado. 



He echado de menos la celebración de cada año en Barcelona y Sant Just, pero hemos pasado muy buen día con un cachito de familia aquí.  En teoría encima del pastel tenían que ir los huevos de chocolate, pero no hemos llegado a tiempo. Unos golosos, léase Arnau y Adrià, se los han zampado antes.

Por cierto, hemos inaugurado oficialmente el jardín esta temporada. Los niños se han dedicado a coger palos, piedras y  a mirar los caracoles y hormigas que se pasean. Además hemos podido disfrutar de largos ratos allí.

¡Hasta la próxima! ¡Gracias, Carla! (ya te echamos de menos)








miércoles, 25 de septiembre de 2013

Nuevo hogar

Como recordaréis, a finales de julio nos comunicaron la mala noticia de que habíamos de abandonar el piso donde vivimos. La verdad es que fue un jarro de agua fría, porque nos habíamos encariñado con la casa. Pero pasado el disgusto, nos pusimos manos a la obra. Finalmente, ayer por la tarde firmamos el contrato de alquiler de lo que será nuestro nuevo hogar.

Nos trasladamos a las afueras de la ciudad. Estaremos bien comunicados con el centro de Trondheim, escuela y trabajo (25 minutos de bus), y en plena naturaleza. Entrando al supermercado, nos dio la impresión que es un barrio con vidilla, porque había muchos carteles de canguros, cursos, actividades etc. Ahora  pensando en la mudanza (otra vez) La previsión es estar allí a mitad de octubre.

                                                       Imagen de Flickr de Ángel García Fdez

Alquilamos la planta baja de una casa unifamiliar. En el piso de arriba, vive una pareja de mediana edad. La casa tiene un porche coqueto, y un espacio con piedrecitas y plantas para nuestro uso. Podremos acceder al jardín que está a la altura del primer piso, cuando el propietario y su pareja no estén. 

La firma fue bien. El piso donde viven el propietario y su pareja es precioso, estilo nórdico, sobrio y elegante a la vez. Ella trabaja en el sector immobiliario. Se nota por el tipo de contrato de alquiler, y por cómo explicaba ayer las cláusulas. Los chicos estaban excitados del día, pero se pusieron contentos cuando les ofrecieron bombones y zumo. Luego, el propietario nos llevó a casa en coche. La verdad es que fue de agradecer, porque era tarde. 

Cambiando de tema, las clases de noruego siguen su curso. Tenemos nueva  profesora, pero la verdad es que es muy maja también. Además resulta que vivió un tiempo en Ecuador y Cuba, y sabe español. Cuando acabó la clase de ayer, estuve hablando un poco con ella. Hace una ilusión tremenda poder conversar deprisa y sin pensar.

Para este mes y el que viene, me he propuesto el reto de entender las canciones que cantan los niños en la barnehage. Ya empiezan a tararearlas, y quiero compartirlas con ellos como hacíamos en Barcelona. Aunque nuestras canciones tradicionales no las perdemos. De hecho, vemos vídeos y dibujos, y escuchamos música en catalán y castellano muchos días.

Para acabar os dejo con el vídeo de una canción nórdica, que se canta en las escuelas, sobre una araña (Lille Petter Edderkopp) Está escenificada por una madre. La canta muy clarita, y es práctica para aprender noruego. Podéis leer la letra en noruego y la traducción al castellano pinchando aquí 


¡Hasta la próxima!

PD: Me ha llegado un e-mail del Aquàrium de Barcelona con una promoción del 40% de descuento en sus entradas hasta finales de octubre. Lo comparto por si os interesa. Más info aquí.






domingo, 30 de junio de 2013

Verano

¡Por fin de vacaciones unos días los cuatro! Toca olvidarse del reloj. Los días fluyen con calma y relax. Si pienso en mi infancia y en la palabra verano, en este momento, visualizo la paella de caracoles de mi abuela Celia. Caracoles de esos pequeños rayados como una cebra. También caracoles grandes, y con la cáscara marrón. Cuando íbamos a Almassora a verla siempre nos regalaba un vestido hecho a mano a mis hermanas y a mi. Y mi abuelo nos llevaba a comer berberechos y cacahuetes al bar.

Hoy ha sido un día soleado, y lo hemos pasado en el jardín. Primero de barbacoa. Luego, por la tarde, hemos puesto en práctica algo que seguro que recordáis de niños. Aprovechando un basket vacío de los champiñones, lo hemos rellenado de tierra. Luego ha llegado el turno de poner las judías. Finalmente, Arnau las ha tapado con tierra. Un poco de agua y ¡a esperar! 


Aprovechando la vena jardinera, he lavado dos botellas de cerveza y las he convertido en un par de jarrones improvisados. 


Vi la idea en una tienda de decoración hace pocos días. Venden botellas de vidrio vacías de todos los tamaños y colores. A veces, cuelgan en ellas algún detalle coqueto, o las llenan de piedras de colores. También las ponen en cajas de madera o dentro un cesto forrado sin más.

¡Buenas noches!