viernes, 19 de julio de 2019

Un rayo del sol

Un rayo de sol y 18- 22 grados marcan la llegada del verano en tierras noruegas.  Y lo rico del verano con buen tiempo por aquí. Días largos y activos gracias al sol de medianoche. Con pequeños placeres de la vida incluídos.

Y es que he descubierto un helado muy popular entre los noruegos. Lo tenéis que probar. Se llama Båtis (båt significa barco). Hace las delicias entre los niños, pero también entre los mayores. Chocolate, nata, mermelada y galleta. No falla. El otro día una compañera trajo Båtis a la oficina.Por cada día de sol lo celebramos con una pequeña pausa comiendo helado. La propuesta tuvo éxito y ahora llevamos tres días seguidos gorroneando en el congelador. Somos un peligro, Y es que hemos tenido unas semanas con una manta de lluvia, que tela marinera.

La cervecita al aire libre también sabe a gloria  en Noruega. Hace pocos días fui con una amiga a tomar una y lo pasamos muy bien. Me he aficionado a la Pale Ale. Se ve que le ponen algo que se llama "humle". Yo pensaba que tenía que ver con las abejas, porque "humle" significa abejorro. Pero resulta que también es el nombre de una flor que le da ese gustito tan especial a la cerveza. Y como ya sabéis a mi la curiosidad me puede. Y a mi chico pues lo mismo. Así que nos hemos lanzado...a fabricar nuestra propia cerveza en la granja jeje.



El viernes ponemos nuestra primera creación - siguiendo una receta - en botellas. Y en cosa de 4- 6 semanas ya se puede beber. Es divertido aprender todo el proceso de fabricación. Mezclas de diferentes ingredientes, temperatura arriba y abajo...


Por otro lado, la huerta va haciendo sus pinitos. Las patatas crecen a buen ritmo. Parece que tendremos buena cosecha en octubre.  Ya hemos podido consumir algunos rábanos. Son  muy agradecidos y fáciles de mantener. Los guisantes y las zanahorias también progresan adecuadamente.


Las coles y las fresas con tanta lluvia y falta de sol están sufriendo, pero a ver si se arregla. Al menos las fresitas salvajes no fallan. Son una auténtica delicia. Y tampoco el ruibrarbo. Los noruegos comen el tallo crudo con ázucar o hacen mermelada del tallo. La primera opción es algo ácida para mi gusto, pero la mermelada es puro vicio.


Ha habido también tiempo para una semanita de vacaciones en junio. Acampando en Nordland. Con uno de mis paisajes favoritos. Montaña y costa. Y viendo a los populares railecillos ("puffins" en inglés) Unos días muy lindos.




Pronto un poquito más de vacaciones. A ver a padres y hermanos con los niños. Con muchas ganas. Que ya son muchos meses desde Navidad.

Hasta la próxima


jueves, 30 de mayo de 2019

Raíces

De vuelta al blog. Siempre digo que no tardaré en escribir y al final, entre una cosa y otra, desafortunadamente no encuentro nunca el momento. Empiezo en marzo. Tuvimos una Pascua con un sol radiante, hyttetur (excursión a una cabaña) con los niños y visita de mi hermana Berta. Lo pasamos bomba. Gracias por venir, tata.

En mayo cuando menos lo esperábamos volvió el invierno noruego. Grados bajo cero y frío pelón. Ahora parece que se va a estabilizar el tiempo. Al fin llegó la primavera a Buvika.



En la granja empezamos a adquirir plantas hace algunas semanas. La tierra de calidad para las macetas y las patatas las compramos en Felleskjøpet, la tienda de los granjeros en Noruega. Luego fuimos a Plantasjen a por flores y semillas. Y allí, de repente, en medio de la tienda, me quedé embobada. Ante mis ojos, una hilera de olivos preciosos a la venta. No me pude resistir y nos llevamos uno. Vuelta a mis raíces y lagrimillas en los ojos. Y es que en abril  mi chico y yo estuvimos nueve díasen Andalucía. Muchas emociones, paisajes impresionantes y excursiones bonitas. Centro de operaciones: Zuheros.



 Allí nació  creció mi abuelo materno. Gracias al primo de mi madre dimos con la finca de olivos de la familia.



También localizamos la tumba de mi bisabuela materna. No la conocí, pero una vieja carta que la familia conserva me hizo sentirla muy cerca. Orgullosa de que en mi familia haya tantas mujeres valientes. Luego llegó la última sesión del curso de pájaros. En seis días Doñana, El Rocío, Ronda y Tarifa, entre otras ubicaciones. Inolvidable.  


Y vuelvo a la granja. Tras las compras plantíferas, me lancé a llenar la terraza de margaritas, pensamientos y crásulas. Un poco de color nunca viene mal y alegra mucho la vista. Me encanta meter las manos en la tierra húmeda, llena de raíces y piedrecitas que se cuelan entre mis dedos.

También ha tocado revisar la tierra para ver qué plantamos. Las ganadoras son las patatas, las fresas y las zanahorias. También nos hemos animado con unos guisantes dulces, rábanos y coles. Para ello compramos una máquina manual de arar de segunda mano y la conectamos al tractor. Fascinante como las cosas más primitivas son las que más me relajan.



Luego llegó el turno de descubrir nuevas herramientas para hacer la tierra más uniforme.  Mientras esperamos que parara de llover para empezar a cultivar, podamos los arbustos de bayas  y venga a quitar malas hierbas. Como la tierra llevaba años sin usarse, necesitaba minerales y abono. Así que hemos estado alimentándola lo mejor que hemos sabido.


Por otro lado, hemos recuperado una "caja de cultivo" que había en la granja. Allí los niños van a hacerse responsables de su minihuerta. Aquí los triunfadores han sido el oregáno, la hierba de cebolla y la menta. Con el calor llegarán el basilico y la lechuga.

Compré un libro para gente que quiere empezar con el autoabastecimiento, Hannahs hage (El jardín de Hannah). Hace unos días el mayor lo estaba leyendo con interés. La verdad es que no estamos seguros de cómo va a salir todo pero ganas e ilusión no nos faltan.

Y al fin llegó la hora de plantar...

Marchando una de fresas



Patatas


                                                   Nuestros guisantes

Y ya paro con las fotos de la huerta (ejem)

En cuanto al trabajo, voy a toda máquina. En Trondheim aparte de las tareas escritas, tengo mucho contacto con los usuarios. Es un no parar. Y eso llena a una a la vez que la desgasta. La máquina de la empatía y la conciencia a veces me causa mis crisis, pero disfruto, me siento muy orgullosa y estoy aprendiendo mucho.  Sé que valgo para esto. Trabajar en Bienestar Social es, con sus pros y sus contras, el trabajo de mis sueños. 

Para frenar los efectos de un día con historias muy duras, nada mejor que un paseo por la granja. O pegarme un bailoteo en zumba y hacer mis pinitos en  body pump después del trabajo. Aunque últimamente he ido poquillo al gimnasio. Y cómo no ayuda hacer algo fuera de la oficina con la familia, amigas o los colegas. A finales de abril vinieron los colegas de Levanger a Trondheim. Fuimos a cenar juntos y venga a hablar y hablar. No los veía desde enero, pero con ellos es como si el tiempo no pasara.  Son geniales. Hace pocas semanas un compañero de trabajo de Trondheim nos invitó a su casa. Pizza, quiz y buenas charlas. Y la semana pasada la fiesta veraniega - aunque hacía rasquilla - de la oficina.Las fiestas noruegas son un tanto especiales. A ver si os cuento algún día.

Cambiando de tema, el que está hecho un artista es el pequeño de la casa. Tras unos meses de teatro en la escuela cultural municipal, llegó el turno de ver la obra teatral. Muy especial porque participaban niños y niñas de 7 a 15 años.  Además reservaron la sala de teatro Olavshallen de Trondheim con capacidad para 300 personas. Había dos funciones una a las 12h para las escuelas y otra a las 17h para familias y amigos. Así que me cogí libre del trabajo y me ofrecí de voluntaria detrás del escenario a las 12h. Muy emocionante ver todo lo que pasa y nadie ve cuando uno está como público. Maquillaje, disfraces, música, luces. El título de la obra: "Drømmefabrikken" (La fábrica de sueños). Trataba de los tipos de sueños, cómo se fabrican...Y lo más emocionante: que pasaría si desaparecieran. Llenaron en ambas funciones.


  Ay los sueños y el sueño. Recuerdo a aquel doctor que, cuando la vida me dio limones muy ácidos en el 2015, me dijo: "Tú no necesitas ninguna medicina para sentirte mejor y dormir. Coge tu bici y pedalea, sal a dar un paseo cada día, ves de excursión...Y no olvides tomar el curso de asertividad" Aquél día salí muy frustrada del consultorio médico. Hoy solo puedo sentir agradecimiento por tan valiosos consejos.

Desde entonces  y también gracias a mi chico, que es un apasionado de la naturaleza, me he interesado mucho sobre el concepto de la "medicina verde" (grønn medisin en noruego). La  idea es que el contacto con la naturaleza mejora la forma física y la salud mental. Para ello he leído libros, entrevistas,  asistido a conferencias y como no...paso tiempo en la naturaleza.  No soluciona los problemas o los retos que me plantea la vida, día a día,  pero me siento más capaz de hablar y afrontar las cosas, tanto cuando salen bien como cuando no.

Ahora  sí me despido con una foto de la fiesta nacional de Noruega. A la izquierda traje catalán (pubilla) y a la derecha traje típico noruego (Sunnfjord)



Y acabo de teclear esta entrada junto a mi olivo. Siempre allí para sacarme una sonrisa, recordarme de donde vengo y regalarme un pellizco de hermosa melancolía. Esta entrada va para mis padres. Hasta la próxima.



viernes, 4 de enero de 2019

Un giro de 180 grados

Año nuevo y la conciencia que me dice que tengo el blog olvidado. Ay, ay Lidia que se pone a escribir de nuevo. La vida ha dado un vuelco los ultimos meses. Y no sé  muy bien por donde empezar pero quizás mejor por el principio. Las novedades incluyen nervios, risas, alguna lagrimilla y mucha ilusión.

Os escribo desde mi nuevo hogar en Buvika, a unos 22 km de Trondheim. Aquí nos mudamos el 1 de noviembre mi chico y yo junto a los niños. Ellos están aquí a semanas alternas.

Cada día descubrimos cosas nuevas.  Hemos ido a parar lugar muy tranquilo donde se pueden ver las estrellas, oír los pájaros e ir de excursión con tan solo salir por la puerta de casa.

Junto a la casa hay un segundo edificio, el granero - corral. Y no podía faltar un tractor.  Sí, sí nos hemos mudado al campo. Al frente una cabaña pequeñita muy coqueta, que también pertenece a la finca. Bienvenidos a la granja.


La idea es cultivar zanahorias, patatas y bayas, y tener algunos animales con el tiempo. Hemos empezado con una linda gatita. Los niños han elegido el nombre. El ganador, Stjerna, que significa "estrella" en noruego. Para los españoles se pronuncia "estierna". Llegó la semana pasada y ya nos ha robado el corazón con sus monerías y travesuras.


Para recapitular un poco todos estos meses sin escribir, iré haciendo flash-backs. Espero que no resulte muy confuso.

En octubre fui con mis colegas del trabajo a Barcelona y les hice de guía. Reservé una furgoneta con conductor para los 9 del aeropuerto a su hotel y del hotel al aeropuerto. Salió perfecto y solo costó unos 10 euros por persona y trayecto. Yo pernocté en casa de mis padres y ellos en Poblenou, donde según me comentaron también se divirtieron mucho.

Estuvimos en la Sagrada Familia, Parc Guell, Barceloneta, los exteriores del Maremagnum...Dos días y tres noches. Lo pasamos bomba. Les enseñé mis lugares favoritos y los lleve a comer tapas y paella. Y como no...al mercado a comprar jamoncito y otros embutidos. Les encantó el pan con tomate y el fuet. También tuve oportunidad de  estar con la familia y quedada express con las amigas.

La estancia en Barcelona es junto al viaje de empresa a Suecia uno de los mejores recuerdos del 2018. Nos invitaron a todos los empleados a dos días y una noche a un resort y organizaron actividades divertidas, conferencias motivadoras (la oficina se traslada más lejos en dos años y hay lógicamente inquietud) y comida rica.

También en diciembre cumplí los cuarenta. Edad que marca un punto de inflexión que no de seriedad, como demuestra la sopresa de mis colegas de trabajo.  Toda la oficina llena de globos y fotos. Menudas risas nos echamos. Son muy buena gente.

 

No faltó una fiesta en casa con gente especial, y buena comida. Fue bonito recibir abrazos, postales y algunos regalos pensados desde el corazón. Y es que hacía muchos años que no organizaba un festejo de este calibre. Luego hubo fiesta tranquila en familia y fuimos a cortar el abeto de Navidad en nuestro bosque. Mi primera vez. Emocionante.

                             


Y que no se me olvide el calendario de adviento de este año, uno de actividades y libros y el otro, el calendario de agradecimiento. Este segundo es si cabe aún más sencillo que el primero. Solo se necesita una naranja, clavos y cada día se saca uno y se agradece algo a la vida. Pues aunque la vida duele a veces, y mucho, no hay que olvidar las cosas buenas.




También hice un curso de conducción sobre hielo en diciembre, pues ahora cojo el coche cada día desde casa hasta la estación de tren. En esta época del año, el tiempo puede dejar las carreteras con hielo, nieve pastosa etc. Muy útil y lo recomiendo a todos los que no se hayan sacado el carnet de conducir en Noruega. Confieso que aún sigo sudando la gota gorda con la conducción y la climatología adversa, pero espero conseguir vencer el miedo este 2019.

Los 40 vinieron de la mano de una muy buena noticia. Me hicieron fija en la oficina de bienestar social de Levanger. Una mezcla de orgullo y felicidad me invadió. Mi primer trabajo fijo desde que emigré en 2013. Al fin la lucha ha dado sus frutos y además me ha regalado el trabajo de mis sueños entre buenos colegas. No me lo podía creer cuando me lo dijeron.

A los pocos días llegó el dilema. Positivo, pero no deja de ser un reto. Me ofrecieron un trabajo temporal en otra oficina pública mucho más cerca de casa. Fue una decisión dificil. Todo vino de repente cuando aún estaba con la miel en los labios.

Ahora la decisión está tomada. Aprovechando que en Levanger me conceden una excedencia con reserva de puesto de trabajo, me he lanzado. Y este 2019 trabajaré aproximadamente 9 meses en Trondheim. Sigo en la oficina social, pero esta vez llevaré otro tipo de temas más relacionados con ayudas para personas que padecen situaciones extremas. Ya os contaré.

Luego llegó el turno de celebrar las fiestas navideñas en familia. Primera parada Noruega y segunda en Catalunya. Es entonces cuando uno hace balance del año. Punzadas de alegría y dolor y a seguir creciendo como persona. Esto dará para otra entrada que no tardará en llegar.  De momento...

Feliz año nuevo desde Buvika





domingo, 16 de septiembre de 2018

Gotitas de vida

Viernes 27 de julio de 2018. Treinta tres grados. Estoy sentada en el porche de casa en Trondheim. Ola de calor total.  Ya me he zampado tres polos. Las abejas se están poniendo moradas con las gotitas de ázucar que caen y quedan pegadas en la mesa. Lindo observar la vida en estos diminutos seres.

Tenía planeado ir a coger frambuesas pero la temperatura es demasiado alta. Esto me confunde y aturde por completo. Pero escribir siempre es una buena salida en estas situaciones.  Extraño el fresquito noruego, pero seguro que llega en unos días. Hoy habrá guerra de globos de agua en el jardín cuando los chicos vuelvan de casa de sus amigos. Y que no falte una cervecita bien fría.

Las vacaciones de verano fueron indescriptibles. En muchos sentidos. Trataré de resumirlas. Empezaron con dos días familiares en Barcelona. Comida rica, muchos abrazos y sentimientos a flor de piel.




La tripa de mi hermana Carla nos hace muy felices a todos, aún tener  el corazón en un puño por los problemas de salud que han alcanzado a la familia. Júbilo y dolor en una misma balanza. Y entre todos encontramos el equilibrio. Somos una piña. Confirmar que la vida es hoy y ahora. Hay que saborear las gotitas que nos da la vida.

A esto le siguió un viaje  de seis días con diversas destinaciones que me regalaron una vuelta muy valiosa a mis orígenes. Os cuento. Primera parada:  Delta del Ebro. Arrozales, calor, pájaros y muchos menos mosquitos de los que esperaba. Lindo respirar su silencio, más hermoso hablar con su gente y disfrutar de su gastronomía. Por fin me pude zampar unos caracoles y una paella. Ay, ay, ay.



Al día siguiente a Almassora a visitar a mi tío Paco, que nos hizo una comida de rechupete. Y venga a charlar y a ponernos al día. Los años no pasan cuando la gente es una parte de tu corazón. Abrazos, Paco.

Por la noche alcanzamos el  pueblo de mi padre, Villafranca del Cid. Un lugar que alberga multitud de recuerdos de infancia. Recorrer sus paisajes, oler a tomillo, mariposas de todos los colores...La lista llegaría a infinito.


También dio tiempo de ver pueblos místicos como La Estrella o de postal como Mirambel.



Sin olvidar la excursión ornitológica con Birding Teruel que os comenté en la útlima entrada. Recomendado para los amantes de los pájaros. David nos trató de lujo y nos explicó multitud de cosas sobre la zona. Aparte de enseñarnos su masía, una delicia para todos los sentidos.



El momento de postal fue cortesía de La Puebla de Arenoso, de donde viene mi abuela materna. Ella, Celia, era una persona a que no se le caían los anillos por nada y se ataba los machos fuese cuál fuese la situación. Luchadora hasta la médula.

Mi última vez allí en La Puebla de Arenoso fue a los 3 años y ya tengo casi 40. Os podéis hacer una idea de lo emocionante que fue estar allí. A mi mami le hacía tremenda ilusioń que lo conociera y localizara la casa de mis bisabuelos. Allí nació y creció mi abuela. Tras intercambio de fotos con mi madre di con ella.


La casa parecía cerrada desde hace algunos años. Ante la insistencia de mi novio (no sé porqué a mí estas cosas me dan vergüenza) me lancé a preguntar por la calle sobre la casa y sobre mi abuela. Cuál fue mi alegría cuando conseguí conocer a las primas de mi mami. Y a la persona que casi me saca las lágrimas allí mismo, el mejor amigo de mi abuelo paterno. Me tuvo toda la tarde con los ojos empapados de la emoción.

A sus 92 años el hombre me contó la historia de mi amor de mis abuelos. Y cómo mi abuelo y él patrullaban por el pueblo juntos y se contaban sus historias. Mi abuelo, andaluz y guardia civil, tuvo que emigrar con motivo de su trabajo. El amor de mis abuelos fue polémico en el pueblo, una historia bien hermosa. Según cuentan lucharon contra viento y marea por defenderlo. Imaginar a mis abuelos allí paseando por las calles o junto al río es algo que nunca podré olvidar.

Llegó el turno de volver a la ciudad condal, la niña de mis ojos. Disfrutar de la familia y todos los hijos de mis hermanas y los míos juntos. Y esa charla con las amigas de siempre, que tanta falta hace y tantos buenos efectos tiene.

Mi hijo mayor tenía una ilusión tremenda por conocer la Sagrada Familia. Se siente muy fascinado por los edificios famosos. Si bien hay bastante turismo en verano, el templo merece la pena. También nos hicimos la ruta del bacalao de algunos museos. No faltaron el Cosmocaixa y el Museu Blau. Y a refrescarnos en la Torre de les Aigues y la Bassa de Sabadell.


Hoy 16 de septiembre consigo elegir todas las fotos y ultimar esta entrada en el blog en mi otro hogar, Trondheim. Aquí estamos en pleno otoño y con 12 grados. Y con la primera excursión en tienda de campaña con los niños superada. Les encantó y eso me da mucho gusto. Amor de madre que se diría.


Hasta la próxima. Y gotitas de vida para todos.





jueves, 26 de julio de 2018

Con la cabeza llena de pájaros

Si hojeamos en cualquier diccionario la expresión "tener la cabeza llena de pájaros", encontramos lo siguiente:  Dícese de quién tiene ideas absurdas y poco reales (sentido figurado)

Si consultamos mi diccionario: Dícese de aquellas personas que saben echarle fantasía a la vida  Ahora además de seguir maquinando cosas, resulta que efectivamente flotan un montón de nombres de pájaros en mi cabeza. Y es que me he lanzado a  tomar, junto a mi novio, unos estudios de un año sobre pájaros en Nord Universitet en Levanger. En total somos 21 estudiantes.

                                       Feliz en el curso de ornitología

Son unos estudios un tanto originales. No hay que ir a clases ordinarias. El curso se divide cinco sesiones de entre 3 y 6 días. Todas se desarrollan en diferentes lugares de Noruega y un poquito de Suecia. El colofón será en la próxima primavera con viaje de una semana al sur de España.

Las sesiones contienen un día de teoría y el resto en la naturaleza.  Mucha observación y práctica junto a unos profesores apasionados por su trabajo. Nos prestan unos telescopios chulísimos y nos vamos moviendo de un sitio a otro en coche. Es muy lindo la verdad. Como aprender un idioma nuevo.

Para el aprendizaje del canto y la apariencia de los pájaros es muy importante la práctica. Por ello aprovecho la más mínima ocasión para salir de paseo. He animado a los chicos también con un par de prismáticos y un libro sobre pájaros para niños. La verdad es que ha funcionado y memorizan algunos detalles mucho más rápido que yo. Y lo más importante:  se divierten. Y como yo cuando empiezo algo, me entusiasmo hasta la médula, no ha faltado una visita la isla de Runde, un lugar fantástico para los amantes de los pájaros. 


                             Rodeada de myrull, mi flor preferida (Runde)

Conduje un buen rato a la ida y a la vuelta. Parece que ya le voy cogiendo un poco más el gusto al coche. Y es que quizás pronto lo voy a necesitar. Traigo buenas noticias.

Finalmente, tras unos meses con bastante inquietud, he vuelto a encontrar trabajo. Hasta la próxima primavera de momento. Da la casualidad que mi nuevo trabajo es en Levanger, a unos 85 km de Trondheim.  Repito en el sector público y esta vez como consultora con temas de derecho de familia. He trabajado algo más un mes y puedo decir que, aunque cansada con el tute del tren y los madrugones, me siento muy feliz. Tanto con las tareas como con los colegas. Me han acogido con los brazos abiertos y eso a una la llena de alegría. Y cosas positivas de levantarse temprano. Los pájaros están muy activos y hasta he visto un alce paseando por el puerto.

Por el resto, sigo haciendo muchas excursiones los fines de semana alrededor de Trondheim. A la cabaña o con la tienda de campaña.

                             En Urvatnnet, en una cabaña abierta para todos.

La naturaleza me hace mucho bien y allí encuentro siempre mi equilibrio. Es mi mejor cama, mi restaurante favorito y donde los pensamientos, buenos o malos, se ordenan como por arte de magia.

                                        Un lago precioso (Urvatnnet)

Ahora recién de vuelta de unas vacaciones reparadoras en mi país. Con excursión ornitológica incluída con Birding Teruel. Pronto os cuento más, pero nos hicieron un reportaje. Si os interesa, pinchando aquí podéis leerlo.

Hasta la próxima.


viernes, 6 de abril de 2018

Locuras maravillosas

Estos días me venían a la cabeza las artimañas para vender números de lotería para los viajes de final de curso en la escuela y en el instituto. Y las cestas de comida que se ofrecían como premio. Con su jamoncito, turrones, whisky y otras pijadas varias. Aquí en Trondheim los adolescentes también hacen lo mismo. Si bien las cestas de comida (sin alcohol) triunfan con otros productos como el café o el salmón, hay otro producto que arrasa. 

And the winner is: El papel de water. Como lo leéis. Y te lo traen a la puerta de casa. Asi que este año cuando tocaron a mi timbre me agencié más de 20 rollos de papel de WC. Extraño a los ojos de una no nativa lo es.  Práctico también, porque no has de pensar en comprar cada dos por tres.

Debo confesar que el tema del papel de WC me intriga hace tiempo. Pues en más de una foto de la gente cuando va a la cabaña (hytte), ahí luce el rollo de papel higiénico plantado encima de la mesa.


Otra cosa fascinante de las cabañas noruegas es que algunas tienen el lavabo fuera (utedo). Es una especie de casita de madera y en la puerta siempre hay un corazón. Dentro hay un banco con su agujero y alli te sientas.  Todo orgánico.


                                      Al wc se entra por esa minipuerta

Al principio os tengo que decir que en mi cabeza no cabía la idea del papel higiénico multifuncional. Pero ahora lo uso para todo. Y pues como buena catalana tampoco es tan raro si pienso que tenemos tradiciones como la del tió de Nadal que caga regalos y la figura del caganer en el pesebre. Ahora sonrío, pues ya encontré una nueva conexión catalana - nórdica.

                             Otro lavabo exterior, este más cómodo.

Quizás el tema es algo absurdo, pero me pareció divertido escribir un rato sobre esto. Si os apetece pinchando aquí podéis ver un vídeo que explica el concepto de hytte con mucho humor.

Cambiando de historia, el invierno se antojó muy hermoso en Trondheim. Con los chicos fuimos al poengrenn del barrio. Le han cogido mucho el gusto a esquiar y el mayor ya controla mucho. Y por mi parte, aunque aún me meto alguna de cuidado, también he hecho mis pinitos en el tema. Fui con el grupo de mujeres a un día de esquí en Trondheim. También tuve ocasión de visitar una cabaña en Budal donde para llegar aparte del trayecto en coche habia una hora esquiando.


El esfuerzo valió la pena. Silencio, vistas hermosas y relax absoluto. Y otro fin de semana estuve en otra similar pequeña y coqueta, pero con un extra muy especial. Contaba también con una casa adicional o sauna. Lo más divertido es que se tenía que calentar con leña. Luego locura total. Salir corriendo a fuera sin ropa y hacer un baño de nieve bajo las estrellas y a diez bajo cero.



Ya para acabar de perder la poca cordura que me quedaba, esta Pascua hice mi tur más extremo con mi chico. Unos 35 km de esquí en la bella Reinhem (casa de los renos) en Dovrefjell. Salvaje, inhóspita y hermosa quita a una el aliento tanto visualmente como fiśicamente. Menudo trote me dí.

No las tenía todas conmigo y hubo ratos en que no fue nada fácil. El objetivo era dejar el coche en un aparcamiento comunitario y llegar esquiando a una cabaña situada a una distancia de entre 17 y 20 km desde allí. Pero solo logré esquiar unos 6 kilómetros aquel día. Así que tocó usar la tienda de campaña. Otra aventura. Y es que estábamos a veinte bajo cero aquella noche. Fue sorprendente notar que con el saco no tenía nada de frío en el cuerpo. Lo único fue el piruji que corría en mi naricita. Y lo que sí se llevó la palma fue lograr mear. Os ahorro los detalles (je je).

                             
Con un segundo día de trayecto llegamos a la cabaña, donde pasamos un par de noches. Gente agradable y con mucha experiencia en la naturaleza. Y coincidí con una chica catalana que también se llama Lidia y vive en Trondheim. El mundo es un pañuelo. La hytte es de la organización excursionista más conocida de Noruega (DNT) y tenía muchos extras, entre ellos comida. Lo más curioso es el sistema de pago. Escribes tu nombre en un papel con tu dirección, las noches que has pasado y la comida que has cogido y lo depositas en una urna. En unos meses te envían la factura a casa. Es tan emocionante la confianza noruega.






A la vuelta puse toda la leña en el asador (lo de volver a mear a la intemperie no lo veía nada claro), y fue posible regresar de una tirada al punto de partida y en coche a casa.



                          Aquí sonrío pero estaba hecha puré  :-D

Ya en Trondheim me sentí como una auténtica heroína, llena de vida y con mucho coraje. Así que hora estoy, entre otras actividades, cogiendo más práctica con el coche.

Al ser Pascua hubo tiempo para otras cosas más tranquilas y especiales como pintar huevos en familia o preparar la Mona, algo que ya se está convirtiendo en una tradición que me encanta.



Este invierno ambién tuve oportunidad de visitar Oslo. La excusa fue tomar una prueba de inglés (TOEFL), pero ya os contaré en otra entrada aparte. Una ciudad bonita. Y no faltó una visita express a mi amada Barcelona. Cuando la familia te necesita no hay nada mejor que hacer piña y darse energía positiva los unos a los otros. Pues se está para todo, lo bueno y lo malo.

Por el resto sigo con algunas clases de español, el voluntariado en el grupo de mujeres, disfrutando de las buenas amigas, la zumba y....ahora me he metido a estudiar pajaritos con mi chico. Por otro lado, continuo con mi búsqueda de trabajo: a ratos alegre, a ratos desesperada, pero así es la vida. La buena noticia es que finalmente he conseguido entrar en varios procesos de selección para el trabajo de mis sueños como asesora social. Es muy emocionante poder entrar en el mundo de las entrevistas. Pasito a pasito las cosas parece que van saliendo. Y si la cosa se sigue resistiendo toma forma la idea de hacer una diplomatura en la Universidad, ampliar Spansk med Lidia con negocios paralelos etc.
 
Confío que de esta olla de ideas, algo bueno va a salir y podré disfrutar de un poquito de estabilidad antes del próximo verano. Y con este caos, que tiene más orden del que parece a simple vista, me despido de todos vosotros.

Os dejo con una canción esperanzadora dedicada a mi tierra, que desafortunadamente está viviendo tiempos difíciles, y para cualquiera que quiera volver a empezar.  Y ya ahora sí, cerrando la entrada tipo programa de radio envío una felicitación especial a Carla y a Jaume por las buenas noticias.


Hasta la próxima