La semana pasada tuvimos reunión con las profesoras de los dos pequeños en la
barnehage. En esta ocasión, también vino una traductora de español para que la cosa fuera más ágil.
Las dos maestras coincidieron en que los niños están contentos y felices en el colegio, pese la barrera idiomática. Nos comentaron que aún sigue presente, aunque el mayor ya entiende lo que se le dice, y puede construir frases entre dos y cuatro palabras. El pequeño dice palabras sueltas, pero no lo capta todo 100%.
El objetivo inicial de potenciar el aprendizaje del idioma noruego se sigue manteniendo. Arnau ha empezado a participar en un grupo de lengua, junto a sus otros compañeros, que, como él, el curso que viene pasan de la barnehage a la skole. A través de juegos e imágenes, pasan un buen rato y aprenden noruego en grupos de cuatro. Ah, según nos dijeron también disfruta mucho con las actividades plásticas y el dibujo
Foto tomada en exposición del Centro de Adultos de Trondheim (EVO)
El tema de la estimulación con Adrià funciona con imágenes y canciones. El otro día cuando fui a recogerlo, me lo encontré sentado en el regazo de la profesora. Ella le enseñaba dibujos, y él decía lo que veía en noruego y en catalán.
A nivel de amigos, el chiquitín empieza a relacionarse con otros niños, aunque también va por su cuenta, y le gusta el afecto de los adultos a ratos. El mayor nos dijeron que se ha integrado totalmente, y que los demás lo aprecian y les gusta jugar con él, y viceversa. Y que a veces es travieso. El pequeño las travesuras se las reserva para casa. Dicen que allí es un angelito (ejem)
La misma semana también tuvimos la reunión general de la escuela con traductora (increíble). Nos enseñaron vídeos, y nos explicaron que la escuela parte de dos ejes, la ergonomía y la autonomía. Se potencia que tanto el personal como los enanos se sienten bien, distribuyan los pesos correctamente, la postura... Y lo cierto es que cuando fui a la adaptación en la clase de Adrià, cuando comían si separaban la espalda del respaldo, les explicaban cómo debían sentarse.
En cuanto a la autonomía se aplica especialmente a la hora de la comida y también con la vestimenta. Los niños se untan las tostadas, les enseñan a manejar los cubiertos y normas de respeto generales. En este sentido, nos recordó mucho al servicio de comedor de Barcelona. También les dejan recoger los platos a los mayores y ellos mismos los meten en el lavaplatos. Además en grupos de dos o tres fieras se familiarizan con la cocina, y hacen de pinches a veces. Se divierten amasando y haciendo rollitos de pan, o cortando las salchichas para la comida Y luego: ¡Al buche!
La vestimenta en Noruega es tiempo. Pensad que ahora mismo llevan camiseta y malla de lana, pantalón y chaqueta tipo polar, traje de invierno, gorro, y botas. Nos comentaron que ya empiezan a vestirse ellos mismos en el último curso, y que los pequeños ya son capaces de ponerse algunas prendas solitos. Les hemos de dar tiempo. Más vale que tarden diez minutos y lo hagan ellos mismos, que cinco con nuestra ayuda.
Es curioso, pero aquí los padres dejan ir solos a los niños al cole a partir de los siete años, incluso coger un bus o ir a casa de un amigo. A mi me choca, porque aún los veo chiquitines, pero en Noruega es algo muy natural y común.
Otra de las cosas que más gracia nos hizo son los viernes en clase de Arnau. Es el día más especial de la semana. De repente suena música, y les dejan bailar canciones comerciales encima de las mesas en plan podio. Lo pude comprobar en el video que nos pasaron. Fue emocionante ver a mi chico mayor bailando feliz con los demás. A juzgar por sus expresiones, se lo estaban pasando de miedo. Y lo mejor: La profesora también bailaba encima de un pupitre.
La canción favorita de las fieras en este momento es What does the fox say? Aprovechando el éxito de la misma, hicieron máscaras de zorro. Y se las ponen para bailar.
El tema del exterior continua siendo algo habitual, y salen al patio mucho, y un día por semana de excursión. A veces cerca, a los parques del barrio. Otras a sitios concretos cogiendo el transporte público. Hace pocos días Adrià fue a una granja con cuatro peques de su clase, y le encantó. A Arnau le tocó el
Museo de Ciencias Naturales de Trondheim, y se quedó prendado con el tigre.
En cuanto a los padres, en la escuela nos preguntaron mucho la opinión sobre todo: Horarios, entrada y salida de los niños, actividades... Hasta final de curso el plan es implementar más tareas y juegos relacionados con la música y el teatro. Pero lo irán decidiendo sobre la marcha.
Por cierto, en muchos colegios, parques y zonas abiertas se ve a gente jugando con pelotas negras. ¿Adivináis por qué? Tic-tac Tic-tac...
Voilà! Para verlas en la nieve, que está al caer de nuevo, según dicen, en pocas semanas.
¡Hasta la próxima!