jueves, 28 de enero de 2016

Traqueteo

Me gustaba escuchar el traqueteo de su máquina de coser. Sin prisa pero sin pausa. Era fascinante observar cómo presionaba el pedal negro, ya gastado de su uso continuado. Me acercaba y entonces ella se paraba por un instante. Me tomaba medidas. Aunque muchas veces sólo con mirarme ya sabía cuánto y por dónde cortar la tela. 

Sonreía. Era muy feliz rodeada de sus retales e hilos. De todos los materiales y colores.  Cuando acababa recogía los restos y los usábamos para hacer ropa a los muñecos. Me explicaba, sentada en su regazo, qué era hilvanar y cómo lo hacía. Con su dedal, sus agujas y sus gafas de modista. Increíblemente bella e interesante.

                         Con mis hermanas de niñas. Todas vestimos creaciones de mi abuela.

¡Cuántas cosas me enseñaste abuela! Constancia, paciencia, pasión por aprender...

Hoy se cumplen cuatro años desde que nos dejaste y siempre estás dentro de mí. Esta mañana ha nevado fuerte en Trondheim de nuevo. He sonreído pensando en cómo te gustaría coserme una bolsa para mis esquís. Aquí  te dejo una foto. Hasta siempre.



4 comentarios:

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    1. Quan una persona és tan especial a la vida, les coses més boniques brollen! Gràcies per comentar. Petons.

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    1. Merci Toril. La verdad es que la extraño. Un abrazo :)

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