Mostrando entradas con la etiqueta salud psíquica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta salud psíquica. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de diciembre de 2025

47 vueltas al sol

De nuevo dos de diciembre y agradecida a la vida. Nada más y nada menos que cuarenta y siete vueltas al sol.  Un año lleno de aprendizaje en nuestra granja - especialmente en la huerta: La llegada de las coles, el brocoli, las zanahorias, las remolachas, las lechugas,  las fresas y mis tomatillos, entre otros, me han hecho sentir muy orgullosa este año. Aviso: spam hortícola al canto en las próximas líneas.

 

Las caléndulas y las capuchinas han teñido de colores, insectos y mariquitas a nuestro cachito de tierra.

 

Nos hemos lanzado a hacer conservas de remolacha y calabacín en vinagre en familia con especies diversas 
 
 
E incluso aquí la menda se ha atrevido a hacer pesto casero con las capuchinas. 

También he sentido el calor de estrechar la relación con los otros estudiantes en el grupo de jardinería.  Segundo año de estudio. Y ahí estoy.  La práctica me cuesta menos que la teoría, pero pasito a pasito lo estoy consiguiendo. La de plantas, flores, y árboles que hay en mi cabecita. Y  cómo olvidar el disfrute con las manos en tierra en las prácticas del vivero. El último día me dieron una tarjeta regalo para comprar plantas y una carta de recomendación muy bonita.

¿Qué más me ha traído el año? Polvorón me ha enseñado lo que es ser madre de un bebé de nuevo. Menudo bicho, travieso y encantador a partes iguales.

He recibido visitas especiales. Mucha ilusión votando en mis primeras elecciones generales noruegas y celebrando la nacionalidad noruega de Adrià.  Y también me he dado cuenta de cómo pasa el tiempo, y de que Arnau ya pronto es mayor de edad.

No falté al VM de esquí en Trondheim junto a mis chicos. Un tiempo de perros pero un gran experiencia. Había dos esquiadores españoles y venga a jalearlos ( sí yo un poco loquilla les gritaba "guapoooos"),  además de animar a los locales noruegos.

Asimismo he procurado obsequiarme con algunos homenajes, sola y en compañía. A través de encuentros sencillos, conversaciones que acompañan, pastelitos ricos (ay esa tarta sacher) y algún que otro espectáculo. Escuchando mis vinilos. Con abrazos de los buenos. Con bailes divertidos. Con más yoga que otros años (quién me lo iba a decir pero me he hecho asidua a yin yoga y mindful yoga). 

Especialmente emocionante fue ser invitada a una pequeña fiesta con amigas que se muestran tal y cómo son.  Todo ello el mismo día en que el Amy hacia estragos en Noruega. También me viene a la mente el recuerdo de algunas excursiones y escaladas. Un sentimiento de paz y de gratitud cuando mi cuerpo funciona.

 

 

Tras mi cumple, en plena época de  bajada de la luz solar, me estoy dedicando a la caza del sol básicamente (ejem)

El año pasado me abracé. Este año he soltado las expectativas, tanto las propias como las impuestas. A fuego lento, y no exento de dificultades. Estas cosas no se hacen de un día para otro.  Al cabo de un tiempo de soltar, la necesidad de más descanso apareció y parece que entiendo mejor cómo regular la fatiga.

Me he ido despegando más de internet. Y tachán, más tiempo para montones de lecturas y algunas películas. Mejor sueño también. Tampoco han faltado hogueras en la naturaleza y junto a la estufa de leña de casa. O algunos churros y panes caseros. 

No todos los días han sido un camino de rosas. Lo más duro ha sido aceptar y regular mi energía cuando el cuerpo no ha respondido. Tomar pausas. Poner límites. El decir que no, incluso a planes que me gustaban. El ir a contracorriente en el mundo actual, donde una buena parte de la sociedad glorifica la cultura de la prestación, el agotamiento y el no tener tiempo. 

¿Qué le diría al espejo este año? Que estoy aprendiendo a reconocer mi propia fuerza, a exigirme menos, a saborear los momentos, a perder la necesidad de justificar cada paso que doy, a rodearme de personas que me hacen bien. Y lo más hermoso, a decirme que sí a mí misma y a mostrarme como soy, sin tapujos.

Hasta la próxima