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lunes, 11 de agosto de 2014

Como un pulpo en un garaje

Ya llevamos diez días en Trondheim los niños y yo. Los cinco primeros días lo cierto es que iba perdida como un pulpo en un garaje.  No sabía si estaba aquí o en Barcelona.

                          Sants. Barcelona. Imagen de Flickr de Pau Estalella 

No obstante, ahora ya asumo que estamos aquí, con mis más y mis menos, pero con pensamiento positivo e ideas nuevas.    
         
El pequeño ha empezado en su nueva barnehage y el mayor en la skole. Van seis horas (aunque empezamos de forma progresiva)  Para el chiquitín de la casa la adaptación ha sido buena. Las maestras son cariñosas y al ser más pequeña creo que eso ayuda a su integración. Además, claro está que la experiencia de todo el año pasado es un grado.

Por otro lado, el inicio de la skole no ha sido sencillo. De hecho, el primer día oficial de escuela es el 18 de agosto. Pero dos semanas antes se organiza un campus o casal con actividades allí dentro del marco del SFO (actividades en la escuela antes y después del horario escolar y en determinados días festivos)

Se recomienda que especialmente los de primer curso acudan al SFO. Es una manera de entrar en contacto y conocer a los demás niños de forma relajada. Y desde luego para los maestros de la escuela un gran trabajo, porque los chicos y chicas ya empiezan el curso habiéndose conocido previamente. La primera semana de SFO fue complicada. Por las mañanas el mayor no quería ir, aunque luego se quedaba y lo pasaba bien. Nos dijeron las monitoras que saltaba, reía y cantaba. 

La verdad es que el colegio es mucho más grande en dimensiones que la barnehage y le asusta un poco. También el hecho de conocer a nuevas personases excitante para él siempre, pero a la vez le crea un estado de nervios.  A ver esta segunda semana cómo va la cosa.

Eso sí, el viernes fue un día bonito para él. A las tres de la tarde sonó el timbre de casa. Pensé que sería el propietario. Y cuando abrí la puerta...Era su mejor amigo de la barnehage que venía a visitarnos. Estuve charlando con su padre y luego el hombre se fue a hacer recados. Los críos se lo pasaron pipa toda la tarde y estuvieron un buen rato cogiendo grosellas del jardín. Fue como si no hubiera pasado el mes y medio que hacía que no se veían.

Yo también con ganas de nuevos retos y de continuar con los que están en camino. No puedo creerlo pero tras tiempo de letargo, mi cuerpo me pide deporte. Hoy me he comprado mallas, camiseta y zapatillas de deporte para empezar a correr y a hacer ejercicios sencillos. Y a combinarlo con ir de tur, que eso es una de las cosas que más me gusta de Noruega.

Por otro lado, es momento de volver a dar otro empujón fuerte al noruego. Ya os comentaré mis progresos. De momento estoy contenta, porque la semana pasada fui a hacer una clase de español con una familia noruega y entendía sus preguntas y lo que hablaban entre ellos. Mis respuestas eran sencillas y en un noruego aceptable. Me sentí más confiada con el idioma. Pero quiero ganar en fluidez y aprender más. 

Este fin de semana hizo bueno y salimos de excursión por Sjetnemarka. Tampoco faltó la barbacoa. Ni los talleres de jardinería (poda, malas hierbas, trasplante del ficus y otras plantas...) Un fin de semana casero e improvisado, que ya nos hacía falta a los cuatro.

Hasta la próxima! Bones festes a Vilafranca!


viernes, 14 de marzo de 2014

Prevención

Esta semana hemos entrado en rutina de nuevo y ¡bienvenida sea! Aparte de asistir al siempre positivo y alegre club de conversación de mujeres en Dialogsenteret, he conocido a un grupo de madres internacionales, que se reúne una vez a la semana en la ciudad. Muy majas la verdad sea dicha. Tampoco falté al språkkafe, y el miércoles tuve ocasión de ir a un bokkafe en el centro de voluntarios de mi barrio.

Todo ello junto con la enseñanza de español me ha reportado una semana completa y variada. Empiezo a tener cierta estabilidad emocional, que, en mi opinión, es lo más difícil cuando emigras a otra ciudad.

Por cierto, Adrià comienza a chapurrear un poco de noruego en casa. De Arnau nos comentó la profesora que dice algunas palabras en trøndersk, el dialecto de la ciudad. Yo estoy aprendiendo bokmål (es la variante oficial del noruego que se enseña en las escuelas de idiomas) Mis hijos hablan trøndersk. Es divertida la situación. No obstante, conozco algunas palabras del dialecto, porque una parte del segundo curso de noruego que hice consistía en aprender algo de trøndersk.

Por otro lado, el mayor está feliz como una perdiz, porque ayer fueron a un gimnasio de Trondheim que le encanta. Organizan visitas cada mes y medio aproximadamente. Se divierte mucho subiendo por la cuerda, o colgándose en las anillas.  

En Noruega el deporte es una pasión nacional, pero en algunos casos me parece una obsesión. Haga el tiempo que haga y sea la hora que sea, siempre ves a alguien corriendo por la calle. Incluso si hay hielo, ello no es óbice para marcarse un sprint. En las tiendas venden deportivas con clavos para la ocasión. Por otro lado, hay que explicar que el deporte es una forma de cuidar la salud para los noruegos. Es decir, que aparte de disfrutar, lo practican por prevención. El grupo del Ayuntamiento "Frisklivsentralen" es un ejemplo. Organizan actividades y dan buenos consejos para llevar una vida sana.

Os explico: Pongamos por caso que vas al médico por un constipado. En la consulta, el doctor o doctora te preguntará por tus hábitos alimentarios y deportivos. Y puedes irte simplemente con el consejo de que debes llevar una vida sana. Esta filosofía de vida da sus resultados. Los ancianos caminan más rectos que un palo, y hacen senderismo aún ser muy mayores. Están en plena forma y lo disfrutan. En cuanto a la comida, a la vista de lo que hay en los supermercados, os confieso que yo prefiero la dieta mediterránea.

Continuando con el tema hace pocos días nos llegó a casa un aviso: Arnau ha de ir al dentista. No sabíamos el por qué hasta que nos informaron por teléfono. Resulta que a partir a los seis años los niños deben pasar por un chequeo gratuito de salud dental. Les enseñan qué es el flúor y buenos hábitos de higiene bucal, además de comprobar si tienen caries o no. Se puede acudir al dentista sin coste hasta que se cumplen los dieciocho. Lo que desconozco es si hay tratamientos que están excluidos, pero imagino que sí.

La prevención también es algo importante en las relaciones humanas. De hecho, es muy difícil presenciar un conflicto entre dos personas en Trondheim (siendo una de ellas de nacionalidad noruega). Se intenta evitar por todos los medios. Incluso en las peleas infantiles no se suele intervenir por parte de los padres. No ven mala fe en las actuaciones de los otros por lo general.  Cuando algo se tuerce lo asocian a la idea de "será un malentendido". Dicho esto, supongo que sus excepciones habrá. Pero lo que es cierto es que los noruegos evitan a toda costa entrar al trapo.

¡Hasta la próxima! ¡Feliz fin de semana!





viernes, 21 de junio de 2013

Dieciocho grados

Primer día de verano y unos fantásticos 18ºC nos acompañan en Trondheim.
Esta mañana ha tocado un poco de deporte. Los pequeños me han dejado agotada jugando a fútbol en una pista del barrio. Luego por suerte se han entretenido con la multitud de dientes de león que había.



Cuando empiecen el curso escolar, me gustaría practicar algo de footing. A ver si lo consigo y les puedo seguir el ritmo (ejem).

Aquí también es el último día de escuela de los niños (bon estiu, Pràctiques 2!). En la ciudad hay algunas actividades organizadas para el verano. Ya os iré contando.

Esta semana hemos visitado la clase de Adrià. Sorprende porque está hecha a prueba de las fieras: No hay cantos de mesas, ni cristales ni piezas pequeñas. Está lleno de colchonetas blanditas, y juguetes grandes. También disponen de un pequeño circuito de rampas para estimular el gateo y el equilibrio en los que ya saben caminar.  Lo mejor es que las clases de los dos están una enfrente de la otra. Así para ellos la adaptación será más fácil.

A los niños les hizo gracia volver a ver lo que será su nueva escuela, aunque Adrià estaba inquieto. Creo que pensó que empezaba aquél día, porque vigilaba constantemente donde estaba la mama. Nos hicieron un pequeño tour y comprobamos que el vestuario es enorme. Pero es que si uno lee la lista de ropa que necesitan se entiende: Chubasquero, mono de nieve, traje impermeable, guantes, gorros, botas afelpadas, botas de agua etc. Nos llegó por correo electrónico en noruego y casi me da un jamacuco. Pero nada que no se pudiera solucionar con un diccionario y especialmente con el Google images

Este mes nos tocará comprar el susodicho vestuario para los dos. Miraremos, aparte de las tiendas recomendadas, el mercado de segunda mano. Aquí es bastante popular. El otro día nos estrenamos comprando un microondas a un chico del barrio (a través de una página web noruega muy conocida).

¡Besos veraniegos! ¡Buen fin de semana!