Ya llevamos diez días en Trondheim los niños y yo. Los cinco primeros días lo cierto es que iba perdida como un pulpo en un garaje. No sabía si estaba aquí o en Barcelona.
Sants. Barcelona. Imagen de Flickr de Pau Estalella
No obstante, ahora ya asumo que estamos aquí, con mis más y mis menos, pero con pensamiento positivo e ideas nuevas.
El pequeño ha empezado en su nueva barnehage y el mayor en la skole. Van seis horas (aunque empezamos de forma progresiva) Para el chiquitín de la casa la adaptación ha sido buena. Las maestras son cariñosas y al ser más pequeña creo que eso ayuda a su integración. Además, claro está que la experiencia de todo el año pasado es un grado.
Sants. Barcelona. Imagen de Flickr de Pau Estalella
No obstante, ahora ya asumo que estamos aquí, con mis más y mis menos, pero con pensamiento positivo e ideas nuevas.
El pequeño ha empezado en su nueva barnehage y el mayor en la skole. Van seis horas (aunque empezamos de forma progresiva) Para el chiquitín de la casa la adaptación ha sido buena. Las maestras son cariñosas y al ser más pequeña creo que eso ayuda a su integración. Además, claro está que la experiencia de todo el año pasado es un grado.
Por otro lado, el inicio de la skole no ha sido sencillo. De hecho, el primer día oficial de escuela es el 18 de agosto. Pero dos semanas antes se organiza un campus o casal con actividades allí dentro del marco del SFO (actividades en la escuela antes y después del horario escolar y en determinados días festivos)
Se recomienda que especialmente los de primer curso acudan al SFO. Es una manera de entrar en contacto y conocer a los demás niños de forma relajada. Y desde luego para los maestros de la escuela un gran trabajo, porque los chicos y chicas ya empiezan el curso habiéndose conocido previamente. La primera semana de SFO fue complicada. Por las mañanas el mayor no quería ir, aunque luego se quedaba y lo pasaba bien. Nos dijeron las monitoras que saltaba, reía y cantaba.
La verdad es que el colegio es mucho más grande en dimensiones que la barnehage y le asusta un poco. También el hecho de conocer a nuevas personases excitante para él siempre, pero a la vez le crea un estado de nervios. A ver esta segunda semana cómo va la cosa.
Eso sí, el viernes fue un día bonito para él. A las tres de la tarde sonó el timbre de casa. Pensé que sería el propietario. Y cuando abrí la puerta...Era su mejor amigo de la barnehage que venía a visitarnos. Estuve charlando con su padre y luego el hombre se fue a hacer recados. Los críos se lo pasaron pipa toda la tarde y estuvieron un buen rato cogiendo grosellas del jardín. Fue como si no hubiera pasado el mes y medio que hacía que no se veían.
Yo también con ganas de nuevos retos y de continuar con los que están en camino. No puedo creerlo pero tras tiempo de letargo, mi cuerpo me pide deporte. Hoy me he comprado mallas, camiseta y zapatillas de deporte para empezar a correr y a hacer ejercicios sencillos. Y a combinarlo con ir de tur, que eso es una de las cosas que más me gusta de Noruega.
Por otro lado, es momento de volver a dar otro empujón fuerte al noruego. Ya os comentaré mis progresos. De momento estoy contenta, porque la semana pasada fui a hacer una clase de español con una familia noruega y entendía sus preguntas y lo que hablaban entre ellos. Mis respuestas eran sencillas y en un noruego aceptable. Me sentí más confiada con el idioma. Pero quiero ganar en fluidez y aprender más.
Este fin de semana hizo bueno y salimos de excursión por Sjetnemarka. Tampoco faltó la barbacoa. Ni los talleres de jardinería (poda, malas hierbas, trasplante del ficus y otras plantas...) Un fin de semana casero e improvisado, que ya nos hacía falta a los cuatro.
Hasta la próxima! Bones festes a Vilafranca!
Hasta la próxima! Bones festes a Vilafranca!
