Llegó el momento. Hay que preparar cajas, trasladarlas al nuevo piso e instalarnos los cuatro. Estaré unos días out, pero postearé telepáticamente en el blog.
Aprovecho para dejaros una de mis canciones preferidas, Velouria (by Pixies)
Ya sabéis, si estos días se os ocurre algo gracioso, soy yo ;)
Como recordaréis, a finales de julio nos comunicaron la mala noticia de que habíamos de abandonar el piso donde vivimos. La verdad es que fue un jarro de agua fría, porque nos habíamos encariñado con la casa. Pero pasado el disgusto, nos pusimos manos a la obra. Finalmente, ayer por la tarde firmamos el contrato de alquiler de lo que será nuestro nuevo hogar.
Nos trasladamos a las afueras de la ciudad. Estaremos bien comunicados con el centro de Trondheim, escuela y trabajo (25 minutos de bus), y en plena naturaleza. Entrando al supermercado, nos dio la impresión que es un barrio con vidilla, porque había muchos carteles de canguros, cursos, actividades etc. Ahora pensando en la mudanza (otra vez) La previsión es estar allí a mitad de octubre.
Alquilamos la planta baja de una casa unifamiliar. En el piso de arriba, vive una pareja de mediana edad. La casa tiene un porche coqueto, y un espacio con piedrecitas y plantas para nuestro uso. Podremos acceder al jardín que está a la altura del primer piso, cuando el propietario y su pareja no estén.
La firma fue bien. El piso donde viven el propietario y su pareja es precioso, estilo nórdico, sobrio y elegante a la vez. Ella trabaja en el sector immobiliario. Se nota por el tipo de contrato de alquiler, y por cómo explicaba ayer las cláusulas. Los chicos estaban excitados del día, pero se pusieron contentos cuando les ofrecieron bombones y zumo. Luego, el propietario nos llevó a casa en coche. La verdad es que fue de agradecer, porque era tarde.
Cambiando de tema, las clases de noruego siguen su curso. Tenemos nueva profesora, pero la verdad es que es muy maja también. Además resulta que vivió un tiempo en Ecuador y Cuba, y sabe español. Cuando acabó la clase de ayer, estuve hablando un poco con ella. Hace una ilusión tremenda poder conversar deprisa y sin pensar.
Para este mes y el que viene, me he propuesto el reto de entender las canciones que cantan los niños en la barnehage. Ya empiezan a tararearlas, y quiero compartirlas con ellos como hacíamos en Barcelona. Aunque nuestras canciones tradicionales no las perdemos. De hecho, vemos vídeos y dibujos, y escuchamos música en catalán y castellano muchos días.
Para acabar os dejo con el vídeo de una canción nórdica, que se canta en las escuelas, sobre una araña (Lille Petter Edderkopp) Está escenificada por una madre. La canta muy clarita, y es práctica para aprender noruego. Podéis leer la letra en noruego y la traducción al castellano pinchando aquí
¡Hasta la próxima!
PD: Me ha llegado un e-mail del Aquàrium de Barcelona con una promoción del 40% de descuento en sus entradas hasta finales de octubre. Lo comparto por si os interesa. Más info aquí.
Algunas veces ha surgido la conversación con amigas de qué haría si no me hubiera dedicado al Derecho. Amo mi profesión y echo de menos mi trabajo, pero una tiene sus fantasías. Soñar es gratis.
Mi mayor afición es escribir. Desde pequeña ya tenía mi propio diario personal. De hojas de colores pastel y con un bolígrafo a conjunto. También llevaba un candado pequeño. De esos que se podían abrir con un simple clip de oficina y un poco de gracia. Recuerdo que lo clasificaba por ideas y fechas. Los temas eran los propios de los doce años, amigos, música, familia, colegio...A los quince lo dejé de escribir.
Más adelante, cuando entré en la Universidad, en la carrera, escribí mucho. Allí aprendí a mejorar mi redacción. De ahí ese deje legalista y algo formal que se imprime en todas mis crónicas. Gajes del oficio, adivino.
Siempre me ha gustado escribir sobre las cosas del día a día, aunque no descarto cambiar de género. Las palabras me apasionan. Si bien es cierto que una imagen vale más que mil palabras, también lo es que con mil palabras se pueden crear infinitas imágenes y al gusto del consumidor.
Si pudiera escribir profesionalmente, sería feliz también. Pero no es tarea fácil. Requiere preparación, y que lo que una escribe guste a alguien. Hice un curso de escritura creativa hace un año y medio, y lo disfruté mucho. Vi que me quedan tantas cosas por aprender...De momento, el blog y mis pequeños escritos me compensan.
También disfruto escuchando y hablando. Me gusta comentar las cosas qué pasan por el mundo. Compartir puntos de vista diferentes. Aprender cosas nuevas.
Desde pequeña me fascina la radio. Ese aparato que sonaba mientras desayunaba en casa de mis padres. Cuando tenía doce años tuve la suerte de visitar una cadena de barrio, donde emitían cuentos infantiles. Maldita sea mi memoria que no recuerdo cuál era. Pero tengo muy vívido su funcionamiento. Las hueveras en las paredes, los auriculares, el micrófono. La voz puede transmitir muchas cosas. Poder hacer radio, un sueño.
En un par de semanas, cuando los niños empiecen el colegio, comienza una especie de autodescubrimiento, y estoy algo nerviosa.
Por lo pronto toca aprender noruego. Eso seguro. También buscar piso activamente (ahora el mercado está bastante parado por las vacaciones de verano). Ya os contó Pau en su blog que, a nuestro pesar, tenemos que cambiar de vivienda antes del próximo invierno. Cosas que pasan. Cuando se lo comunicó el propietario, fue un jarro de agua fría para todos, pero en fin... Toca mirar hacia adelante y ¡manos a la obra!
Hoy me despido con el vídeo inspirador de la canción China girl(interpretada por David Bowie) Y es que la vida es despegar, y luego volar, unas veces más cerca, otras más lejos. ¿Cómo las mariposas, quizás?