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lunes, 29 de julio de 2013

Paternidad

En la sociedad noruega el padre es muy visible: En los parques con sus retoños, cambiando un pañal en un banco, o preparando un picnic en medio del campo con los niños brincando alrededor. Muchas mañanas cuando salgo de paseo con los niños, me encuentro con un par de padres, que van con sendos carritos de bebé paseando por el puente viejo de Trondheim.

Se trata de una sociedad que trabaja mucho en la igualdad entre hombres y mujeres. Cuando nace el bebé, el papá no queda rezagado sino que tiene un papel activo. Si el niño está enfermo, puede faltar al trabajo un número de días al año (la madre también), y no están mal vistos por hacerlo. A mi pareja hace poco le informaron en su oficina que, cuando los niños empiecen la barnehage tiene un día de fiesta para acompañarlos.

En Barcelona, cada vez más, se ve a padres conscientes de sus hijos y con ganas de criarlos, y de sentir la paternidad. Y la sociedad no los ve como unos calzonazos, como años ha, por preocuparse de los críos. Se palpa que ya se está construyendo la igualdad en el terreno de la crianza. Pero queda camino por recorrer. Todo llegará.

Hablando de padres, aquí os dejo un par de fotos del pequeño con Pau en Ilaparken. Cuando llegamos los niños y yo a Trondheim de no verlo en tantos meses, era muy reticente a estar a solas con su padre. En cambio ahora se han vuelto a recuperar, y son uña y carne.




Como ya sabéis que me gustan los cuentos, hoy os quiero recomendar dos lecturas a buen precio para sorprender a papá. Además las podréis compartir en familia. Ambas imágenes están extraídas de la web de La Casa del Libro.


Con unas ilustraciones preciosas, este cuento explica las emociones y los momentos inolvidables que la paternidad dispensa. En cuanto a los niños, está recomendado a partir de tres o cuatro años, porque, aún ser de tapas duras, su contenido es en hojas de papel.


Este segundo es una caja que contiene diversos cuentos, donde, a través de ilustraciones divertidas, se explica cómo ve un niño a su padre en actos cotidianos de la vida. Éste es ideal desde pocos meses hasta los cuatro años, porque es de hojas de cartón. Además tiene un tamaño que cabe en sus manitas y lo hace muy manejable.

Por cierto, como algunos sabéis, hace algún tiempo que soy agente mammaproof. Hoy me han publicado mi primera crónica nórdica.  Estoy muy ilusionada. Podéis leerla pinchando aquí. Deseo que os guste, y aprovecho para enviar un beso a Mavi y Sarah, y a toda la tribu. ¡Gracias, chicas! 

¡Hasta la próxima!



domingo, 7 de julio de 2013

Descubriendo Trondheim

Seguimos descubriendo Trondheim con ojos de niño. Ayer pasamos un buen rato en el parque que hay detrás de la catedral de Nidaros. Con vistas al río y una gran extensión de césped para hacer picnic, jugar a pelota etc. No se puede pedir más.



Por la tarde, para reponer fuerzas, nos acercamos a una cervecería del centro (entrada por calle Ravelsveita). Nos sentamos en su terraza y cuál fue nuestra sorpresa cuando las camareras, tatuadas de arriba a abajo, nos preguntaron si a los niños les gustaba pintar. A continuación, les trajeron unas bolsas  de papel llenas de dibujos para colorear, colores y adhesivos. No esperábamos que un sitio así pudiera ser tan mammaproof, pero queda apuntado en la lista. 

Hoy ha tocado visita al jardín botánico de Trondheim, situado en la zona de Lade. Es gratuito y hay mucha variedad de plantas, zonas de picnic bucólicas, y patos...Perfecto para pasar el domingo.



Hablando de plantas, aquí tenéis las judías que plantó Arnau hace pocos días. Han dado un buen estirón.




Volviendo a casa, nos hemos acercado al fiordo y hemos hecho una pequeña ruta alrededor de la playa. Cabe decir que aquí el concepto no es el mismo que el de nuestras costas. Son estrechas y con piedras. Pero los pequeños se lo han pasado pipa explorándolo todo.


¡Hasta la próxima!


sábado, 8 de junio de 2013

¡Volando vamos!


Después de algunos meses separados, ya estamos en Trondheim la familia reunida de nuevo. 

El viaje en avión con los niños tuvo momentos de todo, pero gracias a la amabilidad de los demás pasajeros del vuelo y al bendito Sr. Kinder Huevo, de los que Adrià se puso tibio, llegamos con mayor o menor dignidad, según se mire si una recuerda mentalmente los best moments de cuánto falta, no puedo caminar etc.

En cuanto entramos al avión, los pequeños, atraídos por la carta de a bordo, insistieron en tomar un bocadillo. Pese a los precios, accedí: Lo que sea por un viaje tranquilo. 

La primera en la frente llegó cuando la azafata fue a cobrar y la tarjeta no funcionaba en el terminal del avión. Obviamente, Ley de Murphy total, no llevaba más que cinco euros en el monedero y ninguna otra tarjeta alternativa (sí, sí lo sé, soy un desastre).

Rápidamente y roja como un pimiento, hice el ademán de devolver parte de la comida (otra no pude porque Arnau ya le había hincado el diente) y me dijeron que nos la quedáramos que los niños habían de comer.

La famosa honradez noruega de momento se cumple. Todo costaba dieciocho euros pero insistieron que con que les diera los cinco euros que llevaba era suficiente. Uff, ¡salvados!

A continuación,  trajeron a los enanos unos peluches, pegatinas y unos cuentos.  Y los vasos de agua que necesitamos. Sin duda, SAS es una compañía mammaproof. O como decía Arnau: "això és perquè ens portem bé, oi mama?"

Cuando llegamos a Oslo, no había manera de saber dónde estaba el enlace a Trondheim, así que con unos carrillos como Heidi, empecé a deshojar mi inglés salchichero. He de decir que conseguí llegar a la puerta de embarque sin demasiados problemas.

De Oslo a Trondheim apenas hay una hora, y las fieras lo llevaron muy bien. Ya tenían ganas de ver a Pau y en cuanto lo divisaron casi se lo comen. 

Muchas emociones, y, sin duda, el inicio de una nueva vida.

Os seguiré contando... very soon.