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miércoles, 1 de enero de 2014

Zombies

Ha empezado el 2014. Este último año 2013 no sabría definirlo con un calificativo, pero, sin duda ha sido un carrussel de emociones y experiencias. Buenas y malas. Decisiones fáciles y difíciles, y sobretodo la intensidad presente en todo.

Mañana los pequeños vuelven a la barnehage. Hoy están disfrutando de los regalos tranquilamente (o no) en casa, tras una semana de vacaciones en Barcelona

Regresamos ayer a Trondheim. Un viaje total. Nunca más un vuelo a las 6:10 de la madrugada. Estuvimos zombies todo el día. Echando cabezadas donde se podía. Los pequeños muy descentrados, pero en conjunto, aparte del cansancio, fue un buen trayecto. Los enanos se sentían muy importantes cuando les traían snacks en el avión y miraban por la ventana con mucho interés, y el triple de preguntas jeje.
  
El viaje de ida fue peor, porque el pequeño tenía mucha fobia con el cinturón del avión, y lloraba desconsolado. Incluso un azafato de KLM nos hizo un comentario de esos antiniños. Pero bueno, Pau conservando el buen humor le contestó muy educadamente.

Pese a eso, es una compañía que recomendamos, porque ya se ve que fue una actitud puntual e individual. Yendo a lo práctico hay bastante espacio para las piernas, los asientos son cómodos, y sirven un pequeño lunch. Y los enanos contentos con un cuento para colorear que les dieron, todo incluido en el precio.

Lo peor fue al llegar a Trondheim y enterarnos que los buses del aeropuerto al centro pasaban cada dos horas por ser el último día del año. Total que entre salir de Barcelona y llegar a casa en Trondheim pasaron doce horas, de las cuáles sólo cinco fueron de vuelo real. El resto temas de esperas en el aeropuerto. 

No hemos parado en Barcelona. Han habido muchas risas y también lágrimas. Reencuentros familiares intensos y cargados de buenos momentos, de esos que se quedan en la memoria para siempre. También hemos podido disfrutar de algunos amigos, aunque no haya sido posible ver a todo el mundo que teníamos en mente (cosa que solucionaremos durante este año) Brindis, y noticias de nacimientos en 2014. Detalles de esos que no se olvidan. Amigas que no están en su mejor momento, pero que afrontan las dificultades con energía, y de las que aprendo cosas muy valiosas.

Hemos paseado un poco por nuestro barrio de Sants (nos hemos quedado con ganas de más). Enviamos un abrazo fuerte a Cristina, Toni, Carol, y todos los que habéis hecho que nos sintiéramos aún más en casa, si cabe. 

Como cada año, ni me ha tocado el Gordo, ni la lotería catalana. Suelo jugar un décimo, y dos participaciones con ilusión, pero nada jeje. Pero estos días he tenido un regalo más preciado que es el caliu de la meva gent. Gracias a todos, los que nos hemos visto, y los que no.

Y de vuelta en Trondheim, intentando restaurar la temida o deseada rutina (según se mire) Ayer estábamos tan cansados que vimos los fuegos artificiales de la ciudad desde la cama. Poco después de las doce, roncando en familia. 

¿Qué propósitos para este año nuevo? Difícil de decir, pero creo que Amber Dusick, autora de esta viñeta, lo clava.


Por cierto, me han regalado su libro esta Navidad, y os lo recomiendo. Fácil de leer y risas aseguradas.

Y por mi parte, seguiré con el viaje de la vida como los Txarango, y aprovechando que Pau no vuelve a trabajar hasta el lunes.


¡Hasta la próxima! ¡Bienvenido 2014!



sábado, 8 de junio de 2013

¡Volando vamos!


Después de algunos meses separados, ya estamos en Trondheim la familia reunida de nuevo. 

El viaje en avión con los niños tuvo momentos de todo, pero gracias a la amabilidad de los demás pasajeros del vuelo y al bendito Sr. Kinder Huevo, de los que Adrià se puso tibio, llegamos con mayor o menor dignidad, según se mire si una recuerda mentalmente los best moments de cuánto falta, no puedo caminar etc.

En cuanto entramos al avión, los pequeños, atraídos por la carta de a bordo, insistieron en tomar un bocadillo. Pese a los precios, accedí: Lo que sea por un viaje tranquilo. 

La primera en la frente llegó cuando la azafata fue a cobrar y la tarjeta no funcionaba en el terminal del avión. Obviamente, Ley de Murphy total, no llevaba más que cinco euros en el monedero y ninguna otra tarjeta alternativa (sí, sí lo sé, soy un desastre).

Rápidamente y roja como un pimiento, hice el ademán de devolver parte de la comida (otra no pude porque Arnau ya le había hincado el diente) y me dijeron que nos la quedáramos que los niños habían de comer.

La famosa honradez noruega de momento se cumple. Todo costaba dieciocho euros pero insistieron que con que les diera los cinco euros que llevaba era suficiente. Uff, ¡salvados!

A continuación,  trajeron a los enanos unos peluches, pegatinas y unos cuentos.  Y los vasos de agua que necesitamos. Sin duda, SAS es una compañía mammaproof. O como decía Arnau: "això és perquè ens portem bé, oi mama?"

Cuando llegamos a Oslo, no había manera de saber dónde estaba el enlace a Trondheim, así que con unos carrillos como Heidi, empecé a deshojar mi inglés salchichero. He de decir que conseguí llegar a la puerta de embarque sin demasiados problemas.

De Oslo a Trondheim apenas hay una hora, y las fieras lo llevaron muy bien. Ya tenían ganas de ver a Pau y en cuanto lo divisaron casi se lo comen. 

Muchas emociones, y, sin duda, el inicio de una nueva vida.

Os seguiré contando... very soon.