A raíz de una conversación que tuve hace pocos días, se me ocurrió hacer una prueba sencilla. Escribí "idílico" en el buscador de Google. E hice lo mismo con la palabra en noruego "idyllisk" El resultado es curioso, pero da una idea de las preferencias en los diferentes países.
En español la mayoría de las fotografías que aparecen son de playas espectaculares: agua transparente, fauna y flora diversa. En cambio en noruego son montañas altas, prados inmensos, nieve, lagos, ovejas...
A mi el calor me gusta, pero cuando voy a sitios costeros me gusta que haya buenos restaurantes y alguna que otra excursión por hacer. Solo playa no es lo mío. Algo gracioso de lo que me di cuenta este verano: Antes de emigrar a Noruega "calorcito" era estar a treinta grados. Ahora con veinte grados en Barcelona me doy por satisfecha. Y treinta grados se convierten en un auténtico sofoco.
En Trondheim cuando la temperatura está entre cinco y doce grados pienso que hace muy bueno (en Barcelona recuerdo que eso era de llevar abrigo, botas y bufanda jeje)
Hoy tengo que confesar que en mi idea de "idílico" han entrado con fuerza, y para quedarse los paisajes noruegos. Muero de amor ante semejante naturaleza. Hemos pasado cuatro días en la zona de Geiranger, y he quedado prendada de todos y cada uno de los lugares que hemos visitado.
Reservamos un coche y fuimos haciendo ruta desde Trondheim. Cogimos unos cuantos
ferrys para atravesar la zona y también recorrimos bastantes túneles. Yo pensé que se trataba de un tema ecológico, pero hoy me comentaban que la construcción masiva de túneles es porque Noruega es esencialmente montaña. Y es la mejor manera de conectar los sitios.
Alquilamos una
hytte o cabaña en la localidad de Sykkylven (a través de
Airbnb) Situada entre las poblaciones de Ålesund y Geiranger, la cabaña está cuidada hasta el más mínimo detalle. No se puede decir que estuviéramos aislados, porque estaba junto a unas pistas de esquí. Pero lo cierto es que por la noche no se oía absolutamente nada.
Durante el día se podía observar a algunos noruegos que estaban preparando la cabaña para la llegada del invierno.
Los noruegos son de lo más hacendoso
. De hecho en nuestra cabaña había un cuaderno con fotografías explicando cómo se había construido la misma. Se veía al propietario participando activamente. Siendo una
hytte en uso por los propietarios, se cumplía a la perfección lo que los noruegos dicen un lugar "koselig"
Las estancias estaban decoradas de velitas, cubresillas tejidos a mano, e incluso nos dejaron hasta leña apilada para poder encender la chimenea.
No han faltado excursiones por la zona. Quedé maravillada viendo cómo se alzan las montañas a ambos lados de la carretera. Y también con la cantidad de casitas con sus tejados llenos de plantas. Había muchas más de este tipo que en Trondheim. Según pude comprobar en una cabaña en obras debajo de las tejas ponen sacos de tierra para que crezcan las plantas.
El agua de los lagos, torrentes y fiordos es tan cristalina que es imposible no pensar en bañarse con un traje de neopreno (no lo hice, pero quién sabe si algún día me encontráis enfundada en uno)
Es sorprendente la cantidad de paisajes distintos que se pueden encontrar en los kilómetros del trayecto.
Lagos que son espejos de la naturaleza,
El otoño en colores,
Bosques con blåbær y tyttebær,
Hermosos torrentes,
Muchas granjas y ovejas, y
El fiordo de Geiranger,
Una de las cosas más fascinantes del puerto donde atracan los barcos en Geiranger es que se pueden ver estrellas de mar y erizos a simple vista.
También tuvimos tiempo de hacer una excursión en canoa (
kanotur) Los propietarios nos prestaron todo el equipamiento necesario. La verdad es que fue muy divertido y se me dio mejor de lo que esperaba. El lago estaba a cinco minutos a pie de la cabaña.
Los chicos andaban entre impresionados y emocionados. Entrenaron un poco antes de entrar acción,
Yo acabé muy cansada, pero sarna con gusto no pica. Me encantó la experiencia.
La parte más urbanita se la llevó Ålesund. De tradición marinera, me quedo con su olor a sal y con esta bella máquina de escribir que me transportó a mi infancia y a mis primeros escritos.
Me sorprendió la estructura de sus edificios y sus calles. Se parece mucho más a algunas ciudades suizas, que a las típicas noruegas. Además había una carnicería como las de barrio de Barcelona.
Para que la vuelta no fuera tan larga, pernoctamos en un motel de
Dovre formado por un conjunto cabañas. La nuestra, funcional y sencilla. Perfecta para una estancia corta. Lo mejor: la cafetería que había junto al motel. Aunque sólo estuvimos durante el desayuno, se podía apreciar que era un sitio de encuentro entre los lugareños. Trato muy cercano y casero.
Como siempre viajar me renueva y me llena de felicidad. El próximo destino será Amsterdam, pero mientras llega sigue la vida en Trondheim.
Llevaré un ritmo bastante más
slow de lo habitual
, El miércoles cierro de forma anticipada mi paso por el instituto como profesora de español. Seguiré con un par de clases particulares de español con adultos a la semana, y las que vengan. Como siempre, sigo abierta a cuantas oportunidades profesionales lleguen, pero me lo quiero tomar diferente. Sé que va a tomar su tiempo y no puedo luchar contra ello. Lo que sí puedo hacer es seguir progresando con el idioma y disfrutar del tiempo libre.
Hoy he iniciado un nuevo curso de noruego (presencial, 4h por semana) Lo compaginaré con el de
Skype hasta finales de noviembre (1h por semana) También retomo el yoga mañana. Una amiga me ha invitado a cuatro sesiones en un grupo pequeño. Me hace mucha ilusión. Por último, estoy detrás del tema de la música, a ver qué sale.
¡Hasta la próxima!
PS: He aquí mi pequeña reinvindicación del día. Hoy en España se celebra el Día Nacional. Esta mañana, a modo cultural, he publicado información en el grupo de facebook
Spansk med Lidia. Pero lo he acabado retirando. Tristemente es una "fiesta" para los políticos y los militares. Se dice que se celebra el descubrimiento de América. Pero ¿cómo España puede invertir una cantidad de dinero vergonzante en la conmemoración de uno de los genocidios más destacados de la historia, el americano? La fiesta nacional española debería ser una "fiesta de la gente" como lo es en Noruega.
Confío en que llegará el día en que se pueda celebrar sin connotaciones históricas. territoriales y políticas tan dolorosas. La sueño con música y buena comida en las calles. Quién sabe, quizás todo llegue algún día.