Si algo caracteriza a Noruega es la igualdad en todos los ámbitos. Por ejemplo, aquí no está mal visto que una mujer se quede embarazada. Y lo digo así abiertamente. Porque, por lo general, en España, aunque te feliciten en el trabajo, siempre acabas oyendo comentarios, medio en broma, acerca de la marranada que les haces. Y sientan como una patada en el estómago. O tener que oír recién parida que suerte que no te reincorporas y cambias de trabajo, porque aquí una jornada reducida no te la hubiéramos concedido nunca.
Evidentemente, quiero dejar claro que no en todas partes es igual, pero la regla general es que un embarazo molesta empresarialmente. En cambio, aquí llevar una personita en el vientre es un motivo de mucha alegría (real). Sobre este tema, os recomiendo la lectura de un artículo excelente en el blog A Frog in the Fjord, de una francesa afincada en Noruega tras vivir un tiempo en Dinamarca.
El otro día en el curso nos comentaban que una tradición noruega muy popular es el strikking, y que en las escuelas se enseña tanto a chicas como a chicos. Otros ejemplos se encuentran en la implantación del servicio militar para ambos sexos. Son pequeñas cosas, pero todas ellas contribuyen a que se cree una sociedad igualitaria. Obviamente, siguen habiendo algunos clichés como la asociación del rosa para las niñas y el azul para los niños. Pero precisamente de nuestros vecinos, los daneses, viene la casa Lego, que trabaja por combatir el sexismo en los juguetes desde hace años.
Imagen de http://www.thecmosite.com/
Por otro lado, la igualdad también existe entre las personas sin importar el sexo ni la dedicación, o edad. Para los noruegos no es aceptable aquella gente que intenta destacar por encima de todo. En las escuelas es curioso, pero hasta que no son bastante mayores no existe el sistema de notas para evaluarlos.
Asimismo, un facebook de aquellos exhibicionistas les repele. Pero lo más sorprendente es que esta idea se extrapola al mundo de la política. Para muestra os dejo un artículo de Josep Sala, donde podréis ver fotos de los políticos noruegos haciendo cosas normales. Y es que en España seguro que las hacen, pero se trata de dar una imagen al pueblo de lejanía. Separar absolutamente a la clase política, sea el partido que sea, de la gente, que, al fin y a cabo, es quién los ha puesto allí. Y nunca veremos una foto de Mariano Rajoy comiéndose un tupper. Y de verla, sería algo en plan Cuore tipo "Pillado comiéndose unos macarrones en la montaña"
Imagen extraída de http://monda.no/ifln/equality-and-social-status/
Obviamente, en Noruega tienen sus rarezas desde el punto de vista mediterráneo, pero en este tema hay que tomar nota. De forma urgente. ¡Hasta la próxima!